jueves, 24 de febrero de 2011

Una Leyenda Tehuelche (Patagonia-Argentina)


EL SOPLO DE DIOS
(Leyenda Tehuelche)
Impulsados por los mandatos del destino, fuimos a parar al puesto de una viejo indio, que se decía descendiente de una testa coronada entre suyos.
Los caprichos de una maquinaria, que algunos llamaban automóviles pero que no pasaba de ser más que un burrito traga nafta, nos obligó a pasar unos días en el rancho maloliente del cacique, por derecho sucesorio.
Después de mucho trabajar y engrasarse, mi compañero de viaje, a fuerza de alambres y piolines habían hecho andar el motor, que parecía retozar sin acordarse de los muchos kilómetros andados y sufridos.
A la madrugada siguiente debíamos salir.
Al pretender despedirnos, el indio contuvo nuestra partida, diciéndonos:
- Es mejor no salir. He visto pasar el soplo de Dios que anda buscando gente que castigar...
- Y qué es eso del soplo de Dios? - le pregunté.
- Ustedes lo llaman remolino... Pero es Dios que sopla para castigar a los malos...
- ¿Conoce algún caso?-le preguntó mi compañero, que pocas ganas tenía de emprender el viaje.
- ¡A montones!
- ¡Cuéntenos alguno!
- Bueno, pero vayamos a la cocina. Y, entre mate y mate, les contaré la historia que mi abuelo me narró una mañana como esta.
Así lo hicimos. Y el indio nos contó:
Era entonces la época en que los tehuelches reinaban absolutos en la Patagonia. Con el triunfo de sus flechas y lanzas, habían expulsados a los araucanos que, infiltrándose por los pasos de la cordillera, habían fundado tolderías y establecido dominios.
El cacique tehuelche era gallardo y valiente. Su hijo había heredado todas sus bellezas. Por derechos de mando, su esposa era una beldad entre los nuestros - agregó el narrador.
El viejo cacique, reblandecido por los años y las luchas, se enamoró de su nuera.
Ella tomo a broma las ternezas del viejo.
Pero él, cada vez más enamorado, había llegado a concebir el crimen más horrendo: matar a su hijo, a quien, como rival afortunado, odiaba con todas sus fuerzas.
Una mañana, los hombres del toldo fueron a cazar. Cuando un huemul iba a caer bajo los dardos de los buenos arqueros, vieron que el viejo cacique dirigiría su flecha hacia su hijo.

Rápido y certero, Dios sopló para salvar de la infamia a la tribu, y a la tierra de un crimen. Furioso, bajó del Cielo el soplo que envolviéndolo lo elevó para arrojarlo contra las rocas que despedazaron su cráneo.
El soplo de Dios detuvo, aquel día, la mano un hombre, que se encontraba a punto de manchar con su propia sangre la gloria de su vida.
La joven pareja hizo la felicidad de los suyos, y de uno de sus hijos desciendo Yo

Esto dijo el indio que nos acompañaba.


 Mujeres Tehuelches
  • Extractado de la Revista Argentina Austral.

3 comentarios:

  1. Muy interesante la leyenda de tu procedencia. Abrazos

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  2. Grato siempre por tus lindos comentariosque agradesco de corazon... gracias miles...

    saludos
    linda semana
    abrazos

    ResponderEliminar
  3. Una leyenda y rica historia nuestra de los hermanos aborígenes sufrida realmente!

    Te invito apasar por msi blogs dónde hedejado decires y regalso

    Un abrazo para tí y los soles de tus nietos!

    Maycarmen

    www.cosechadesentires.blogspot.com
    en todos los otros blogs ahy premios.

    ResponderEliminar

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MARY

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