martes, 22 de febrero de 2011

Leyenda Ona de Chile y Argentina

LOS COLOSOS DE TIERRA DEL FUEGO

Los colosos de Tierra del Fuego
(Leyenda Ona de Chile y Argentina)    
 
Kenós un enorme coloso de treinta y ocho metros pisó por primera vez el planeta cuando la tierra era tan joven, que sobre ella no existía nada más que una grande, inmensa y desolada pampa.
Temaukel, su padre, y padre de todo el universo lo envió a dar forma y vida sobre la superficie del mundo. Al tiempo de estar habitando en la soledad, necesitó alguien para compartir y entretenerse, un amigo. Miró hacia el cielo; Temaukel escuchó su lamento, dándole entonces la capacidad para crear otros dioses grandes y semejantes a él.
Puso manos a la obra, y pronto contó Kenós con tres hermanos gigantes; ellos fueron Cenuque, Cóoj y Taiyín, junto a quienes recorrió de arriba a abajo y de un lado para otro poniendo las montañas donde no existían, las nieves en sus cumbres, los bosques, los animales grandes y pequeños, los que viven de día y los de la noche. Crearon las plantas, entre ellas las que tienen raíces para afirmarse por sí solas y aquellas que cuelgan largas voladoras desde un árbol. Todos, cada uno de los seres y cosas que dan vida y forman la tierra fueron establecidas por Kenós, Cenuque, Cóoj y Taiyín.
Las largas travesías agotaron el cuerpo de Kenós, quien un día sintiéndose viejo llamó a sus tres compañeros para avisarles que había llegado su tiempo de morir. Les pidió lo acompañaran hacia el Sur, pues mirando al Sur mueren los guerreros. Cuando llegaron al lugar elegido les indicó como debían sepultarlo a tres pisos bajo el suelo mirando a Temaukel. Viendo a sus tres hermanos ancianos y cansados les dijo:
-Todas las formas tiene su tiempo, esperen y verán.
Poco debieron aguardar los colosos, quienes con gran alegría, a las tres semanas vieron a Kenós pararse en sus pies.
Era maravilloso ser inmortales y cada cierta cantidad de años volver a ser jóvenes; luego comprenderían algo más sobre la vida y la muerte.
Largos siglos vivieron estos gigantes de Tierra del Fuego transformando la enorme pampa original, en el mundo que hoy conocemos con sus infinitos senderos y colores.
La tarea estaba tocando a su fin cuando Cóoj el más enérgico y puro, se acercó a Kenós diciéndole:
-Amigo, nuevamente ha llegado mi hora del reposo, pero esta vez no deseo volver a renacer. Mi cuerpo está cansado y mi caspi anhela su sitio final junto a Temaukel nuestro creador.
Lo miró Kenós con tristeza sabiendo que su naturaleza como inmortales no podía aspirar a estar eternamente junto a Temaukel, sino que debía permanecer por toda la eternidad cumpliendo una misión para El, y para las obras de su creación. Le hizo saber a Cóoj que el reposo de su caspi sólo encontraría su lugar definitivo aquí en la tierra o en el espacio cósmico de las estrellas siendo una más entre todas.
Nada supo decir Cóoj. Se había equivocado. Más bien, no había comprendido el significado de ser inmortal. Muy triste se retiró a llorar su pena.
Caminó hacia el este, solitario, derramando torrentes de lágrimas. Los gruesos goterones que rodaron por sus pómulos cayeron sobre la tierra cubriéndola de agua salada de amargura, agua que no alcanzó a secar el calor del sol. Su llanto anegó profundas quebradas y valles por el oriente, rebasando los límites de las altas cumbres hundiéndolas con su peso.
Tanta y tan enorme fue su pena, que cuando se detuvo y miró hacia el oeste pensando en regresar junto a Kenós, su mirada no divisó los territorios caminados en su peregrinar.
Las lágrimas formaban enormes lagos los cuales serían llenados posteriormente por el agua de las nieves y glaciares que cubrieron la superficie terrestre con su blanca capa de hielos, cuando el norte se enojó con el sur.
Vio Cóoj el resultado de su último trabajo comprendiendo cual era el destino final de su caspi; entonces reclinando su cuerpo, besó por última vez la roca seca y se sumergió.

6 comentarios:

  1. Esta leyenda no me gusta mucho, es triste

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  2. Mi querida Mary: No me cansaré de leer estas leyendas que hablan de la formación del universo y de la tierra. Gracias por toda esta poesía.

    Brisas y besos.

    Malena

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  3. Triste y bonita leyenda. No la conocía, MARY. Un beso.

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  4. los Selk-nam fueron una raza maravillosa, que pena por el colono y el estado chileno en esa época que propicio su matanza por considerarlos estorbos y animales inferiores
    Una aberración que aún se lamenta, porque con la muerte de las últimas dos hermanas desde este lado de la cordillera, sus costumbres y lengua quedó francamente en absoluta vía de extinción, los descendientes que hay son mezclas, y prefieren el modernismo y las oportunidades citadinas
    Mal augurio para las nuevas generaciones, que no conocerán en vivo lenguas y costumbres milenarias.

    un abrazo Mary y feliz jueves

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  5. Cuando el ordenador abro
    me lleva a tu mundo
    un mundo...
    de palabras hechas versos

    ...versos de sentimientos
    que del alma se van alejando
    desvaneciendo el vacío
    que ha sido vencido.

    Si el viento fuera mi amigo
    a través de su cálido aliento
    le rogaría, te diera un abrazo
    para alejar lo sentido...

    ...lo sentido que con recelo
    espera ser envuelto
    en tules de rosas y cerezo
    como el primer verso...

    ¡¡Feliz fin de semana para ti Mary!!

    María del Carmen

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Que tus comentarios sean con respeto aqui te espera una Amiga.
MARY

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